Leyendo estos Diarios (el de una periodista ucraniana, el de un artista ruso) que Nora Krug dibuja, se refuerza la idea de que todas las guerras son la misma guerra (por el interés que las motiva y por quiénes las sufren). Cuando la periodista escribe: “No quiero irme de Ucrania, pero sí que mis hijos se vayan…” expresa el doble sentimiento de poner a sus hijos a salvo, pero no verse obligada ella misma a huir: a dejar de hacer su trabajo en el país invadido… Que es lo mismo que se vio obligada a hacer la periodista y escritora española Luisa Carnés: separarse de su hijo, enviándolo al exilio en Francia con una familia amiga, para protegerlo, y quedarse para seguir defendiendo la democracia sitiada… Entre tantos desgarradores ejemplos.
También -entonces y ahora- los muertos abandonados…



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