Aunque hemos hecho de tripas, corazón, y del salón (de actos) (mini) biblioteca, trasladando algunas estanterías con una selección de libros por niveles… que la Biblioteca esté clausurada hasta final de curso supone tener que renunciar a uno de los espacios más acogedores del instituto, forrado de madera y libros, que invita al sosiego tanto como a la lectura.
La biblioteca es un refugio para aquellos alumnos/as que socializan de otro modo durante el recreo. Es el lugar de la lentitud. De las conversaciones calmadas. Lugar de encuentro de algunos profesores/as y alumnos/as, que intercambian lecturas, consejos… o cromos. De consulta e investigación en sus ordenadores. De preparación de proyectos individuales o en grupo. Es el lugar en el que S, del Aula Específica, acude cada mañana a ojear revistas National Geographic… El lugar en el que N, de 1º ESO, ha conocido compañeras mayores que comparten su afición por el romantasy y se ha incorporado a su club de lectura… El lugar en el que R mejora su castellano con traductor y diccionarios… Y, naturalmente, el lugar al que van chicas y chicos para leer, escribir o dibujar… Es el lugar de las exposiciones (como la reciente de Ajedreces artísticos). Y ha venido siendo el hogar de Alpha, pez betta, al que le inventamos una vida literaria.
Ubicar la biblioteca en el salón de actos es una solución muy imperfecta:
-porque no la podemos usar a horario completo, dado que el salón de actos acoge clases, charlas y talleres didácticos y es aula reservable para la realización de exámenes;
-porque limita el servicio de lectura y préstamo, ya que no todos los libros pueden estar a la vista y accesibles en esta mini biblioteca;
-y porque dificulta el cumplimiento del Plan Lector de nuestro instituto, a cuyo diseño y ejecución le hemos puesto tanto empeño.
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