8 en el 8M (novela): Elena Fortún, Celia en la revolución
-...Todos somos unos asesinos.
-...Todos somos unos asesinos.
-Tú no.
-Yo también.
-Pero ¿tú no habrás fusilado a nadie?
-Sí, hija, sí... como cada hijo de vecino... Fue en los primeros tiempos. Estaba yo en Villaverde, con el destacamento, cuando van y dicen: "Ahí llega el tren de Jaén y viene el obispo, y su hermano y la familia, y el cerdo de y el ganadero tal y... ¿queréis que les hagamos bajar y les fusilemos aquí mismo? A ello". Bajan temblando. Unos cuantos les toman la filiación. Sí, son ellos, y otro ¡que a lo mejor es republicano!... al menos, ellos lo dicen... "A ver, todos en fila". "Pero ¿nos vais a fusilar?. El obispo, muy pálido, echaba bendiciones... Nos pusimos enfrente... Cuarenta canallas y ¡pum!... ¡Solo cayó el obispo! Todos le habían disparado a él y le habían acribillado...

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